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ELEMENTOS CLAVE PARA COMPRENDER LA VICTORIA DE CLAUDIA SHEINBAUN EN MÉXICO

Si hay una circunstancia para aplicar el cariz de “históricos” a los comicios mexicanos del pasado 2 junio esta es doble: una mujer fue elegida presidente por primera vez y fueron las elecciones con el mayor padrón electoral en la historia del país —98 millones—. 

  • Lo primero es especialmente relevante en una sociedad en que la mujer se abre paso de manera firme e irreversible a pesar del machismo imperante, en un país que sufre un alto índice de feminicidios —10 mujeres son asesinadas cada día—. 
  • Lo segundo refleja el impacto del gran proceso de expansión demográfica que ha vivido el país que duplicó su población en medio siglo y que no alcanzará el punto máximo en su curva de crecimiento hasta finales del presente siglo, según las estimaciones demográficas.

Con el 59% del voto favorable, Claudia Sheinbaum ha conseguido un triunfo arrollador.

  • Treinta puntos más que su inmediata competidora, Xóchitl Gávez, que lideraba una amalgama opositora configurada por el PAN, el PRD y el PRI, tres partidos antagónicos que en un momento gozaron de relevancia, ha supuesto alcanzar una cota a la que no se llegaba desde los años dorados de la hegemonía del PRI. 
  • También ha superado el apoyo electoral que recibió su mentor, Andrés Manuel López Obrador, seis años atrás cuando alcanzó la presidencia con el 53% de los votos.

Las encuestas más relevantes han visto confirmado sus pronósticos; se ha validado, por consiguiente, la estabilidad de las preferencias del electorado mexicano evidenciadas a lo largo de distintas mediciones durante el último año. Han revalidado, igualmente, los niveles de popularidad de AMLO que prácticamente nunca han bajado del 60% a lo largo de su mandato y, por tanto, convalidado su modelo de actuación populista. 

  • En la medida en que el mismo se vincula con su persona ahora se abre la incógnita a propósito de su continuismo en una heredera que carece del carisma de su protector.

La participación electoral, en un país donde el sufragio no es obligatorio, ha sido del 61%, dos puntos menos que en las elecciones presidenciales de 2018. Esta es una constante en sistemas políticos como el mexicano de democracia fatigada que se ve ligada al quehacer presidencial satisfecho en el control de la movilización popular hasta un límite. El acoso a las instituciones de control y a la costosa maquinaria electoral implementada en lo que se lleva de siglo para asegurar un correcto funcionamiento de la representación y de la participación política se ha comprobado que no tiene un coste excesivamente alto.

MORENA, una formación en clave movimientista que lejos de configurar un modelo de partido tradicional es un aparato de movilización diseñado como el proyecto personal de AMLO, ha revalidado su control histórico de la Ciudad de México y se ha hecho con el gobierno del Estado de México. 

  • El amplio abanico de los programas sociales auspiciados por AMLO con transferencias monetarias directas a la población a base de subsidios, becas, ayudas a la discapacidad y subidas de pensiones, así como del salario mínimo, ha sido un factor clave en favor de la popularidad del mandatario. 
  • A ello debe añadirse el carisma del presidente y su capacidad de comunicación articulada diariamente en sus comparecencias televisadas denominadas mañaneras, un modelo de comunicación populista.
  • Paralelamente, el éxito de MORENA ha sido abrumador en el Legislativo generando un escenario, en un contexto radicalmente diferente, que no se daba desde 1982. 
  • Con sus aliados Partido Verde y Partido del Trabajo, gozará de una mayoría cualificada en ambas cámaras por lo que podrá sacar adelante reformas institucionales de hondo calado. 
  • En este sentido, parece probable que AMLO, quien convivirá el mes de septiembre con el nuevo Congreso, utilizará esta circunstancia para sacar adelante reformas cruciales acordes con su proyecto político, netamente en el ámbito de la justicia, quitando de esa manera presión a los primeros días de la nueva presidencia.

Los cinco únicos estados en los que Claudia Sheinbaum no obtuvo la mayoría absoluta fueron Aguascalientes, Jalisco, Guanajuato, Nuevo León y Zacatecas.

De hecho, su principal oponente, Xóchitl Gávez solamente triunfó en el primero. 

  • La oposición, absolutamente fragmentada por otra parte y con el PRI como cuarta fuerza política en el Congreso, controla ocho de los 32 estados. En las elecciones a gobernador, la oposición ganó dos de los nueve estados en disputa —Guanajuato y Nuevo León—, perdiendo Yucatán que era uno de sus bastiones tradicionales.

Las elecciones han reflejado el trágico panorama que vive el país desde hace tres lustros de violencia rampante y de impunidad absoluta con el irrisorio porcentaje de delitos de sangre que son resueltos. 

  • La militarización de la vida pública llevada a cabo por AMLO lejos de apaciguar el clima social ha supuesto el involucramiento de los militares en cuestiones de violaciones a los derechos humanos y de corrupción.
  • Por otra parte, el número de víctimas contabilizadas alcanzó el número de 37 candidatos asesinados. En la jornada electoral, sin embargo, la violencia solo se hizo presente de manera más notoria en Chiapas donde no se pudo votar en los municipios de Chicomuselo y de Pantelhó.

Hasta noviembre no se conocerá el interlocutor con el que Claudia Sheinbaum intentará establecer un nuevo marco de relaciones con Estados Unidos, primer socio comercial de México en 2023. 

  • Un escenario de competencia con China a propósito de la instalación en territorio mexicano de empresas subsidiarias para el mercado estadounidense constituirá el marco fundamental de negociación. 
  • Una relación de vecindad en la que, además del comercio, están siempre presentes la inmigración —se estima que 2,5 millones de personas cruzaron la frontera en 2023 entre México y Estados Unidos frente a 1,7 millones que lo hicieron en 2021— y la seguridad con la omnipresencia del crimen organizado en su relación con aquella, pero sobre todo en lo atinente al comercio ilegal de armas y a las drogas —en los últimos tiempos, el fentanilo—. 

Paralelamente, el posicionamiento de la administración mexicana tanto en la agenda global como en las relaciones hemisféricas requerirá de acciones más determinantes y decisivas que las del pasado. Sin duda, Claudia Sheinbaum jugará un papel más proactivo en la agenda global sobre el cambio climático que su padrino dado su carácter más tecnocrático que la llevará a ser más pragmática.

A escala regional, Claudia Sheinbaum se inserta en el cambio de tendencia que está viviendo la política en América Latina de revalidación de los incumbentes.

  • Frente a un ciclo electoral anterior en el que en todas las elecciones ganó la oposición ahora, quien está en el poder vuelve a ser reelegido. Pasó en los últimos meses en El Salvador con Nayib Bukele y en República Dominicana con Luis Abinader. 
  • En México gana MORENA con la candidatura avalada por el popular presidente saliente. En este caso la gran incógnita la constituye la capacidad de autonomía de Claudia Sheinbaum frente a la todopoderosa sombra de AMLO y su obsesión por trascender en la historia.
  • La propia trayectoria de Claudia Sheinbaum tanto en lo relativo a su sólida formación profesional como a su propio transcurso político, nunca afectó al PRI y siempre ha estado vinculado con grupos de izquierda, proyectan de ella una imagen con cierta capacidad independiente que, no obstante, no podrá eludir todo el andamiaje construido a lo largo del tiempo por su predecesor.